Eutanasia

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La Eutanasia, entendida como una muerte propiciada por consideraciones estrictas de carácter ético -piedad o compasión- y de realidad, en respuesta al  sufrimiento refractario de una persona, tiene antecedentes milenarios.

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La Eutanasia, entendida como una muerte propiciada por consideraciones estrictas de carácter ético -piedad o compasión- y de realidad, en respuesta al  sufrimiento refractario de una persona, tiene antecedentes milenarios.

 En el siglo XX se categorizó la Eutanasia en distintas variedades (voluntaria, involuntaria; activa, pasiva; directa, indirecta) pero estas clasificaciones han perdido valor, por no decir que están desuetas. Algunos de sus términos están incluidos en el paradigma del Morir Dignamente o permanecen en tipologías del derecho penal como Homicidio.

Revisemos el Esquema de las Motivaciones de la Eutanasia y las situaciones en que ha tenido y tiene lugar.

Veamos preliminarmente las motivaciones demarcadas en el esquema con los números 1,2,3,4 y sus respectivas situaciones:  el horror-rechazo y las creencias y variables culturales ante las malformaciones congénitas: el alivio de las cargas (familiares, sociales, estatales) que demandan los ancianos, enfermos incurables crónicos , discapacitados y terminales; la pérdida del sentido de vida que acompaña a la ideación suicida y a los intentos frustrados de suicidio; la irrecuperabilidad o  mala calidad de vida restante en los estados de coma y en las psicosis refractarias a los tratamientos médicos.

Estas motivaciones y situaciones que fueron “caballito de batalla” tanto por impulsores como detractores de la Eutanasia, han perdido valor al considerárseles bajo las perspectivas superiores de la Ética, el Derecho y la Medicina. Como veremos, esto ha influido en la configuración de un escenario contemporáneo denominado Eutanasia regulada o Muerte Digna.

Las Motivaciones más importantes y aún loables, son la Piedad y la Compasión ante situaciones de sufrimiento persistente e intratable (es decir refractario al tratamiento).

Mientras que la Piedad surge en una relación de tipo vertical, en donde quien concede la muerte ocupa una situación de superioridad respecto al enfermo, la Compasión, en cambio, tiene lugar en una situación de relación horizontal en donde las personas involucradas sienten y vibran en armonía ante el sufrimiento y la necesidad o urgencia de solucionarlo, por estrictas consideraciones humanitarias.

En el mundo contemporáneo , a través de distintos niveles del sistema legal propio de cada país, bajo el desarrollo práctico del concepto Dignidad aplicado al Morir Dignamente como un derecho fundamental, se han venido regulando (despenalizando o legalizando) diferentes tipos o variedades de Eutanasia, configurándose así el Modelo Muerte Digna.

Mientras que en los Paises Bajos (Holanda, Bélgica y Luxemburgo) se mantiene la palabra Eutanasia, en los Estados Unidos y en Latinoamérica se ha optado por los términos Morir Dignamente y Muerte Digna propiamente dicha. Colombia es una excepción en este sentido, pues la palabra Eutanasia se ha incrustado en los medios de comunicación, el lenguaje popular, incluso en el protocolo del Ministerio de Salud que regula la muerte anticipada en enfermos terminales. En realidad, se trata de una variedad de Eutanasia regulada, es decir una variedad de Muerte Digna.

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Sí, la Eutanasia regulada se considera Muerte Digna.

 No es un simple cambio de nombre, es un cambio importante, en dos aspectos:

Primero, antes de allegar los criterios y requisitos de la Medicina, se  ha cumplido con los pasos necesarios en la atención de la persona, no solo en su dimensión biológica, sino de una manera integral mediante el cuidado paliativo. No se le ha abandonado a su condición de indignidad y sufrimiento y se constata que el sufrimiento persiste y urge una solución.

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 No es un simple cambio de nombre, es un cambio importante, en dos aspectos:

Primero, antes de allegar los criterios y requisitos de la Medicina, se  ha cumplido con los pasos necesarios en la atención de la persona, no solo en su dimensión biológica, sino de una manera integral mediante el cuidado paliativo. No se le ha abandonado a su condición de indignidad y sufrimiento y se constata que el sufrimiento persiste y urge una solución.

Segundo, al cumplir los criterios y requisitos de la normatividad legal, se asegura la admisión y el visto bueno cultural, sin recurrir a lenguajes ambiguos, falta de transparencia, ocultamientos o actitudes vergonzantes. Se tendrá una muerte personal que puede mostrarse a la luz del día.

Eso sí, la tarea de impregnar las instituciones médicas del sentido positivo, sano y benéfico,  de una eutanasia regulada,  de la aplicabilidad de las diferentes variedades de Muerte Digna, debe iniciarse y mantenerse durante todo el proceso de la formación médica y la práctica subsecuente.

Crece el número de sacerdotes y pastores de las diferentes iglesias que son conscientes de las necesidades y urgencias de los creyentes y que están capacitados para fundamentarse en la espiritualidad subyacente a los textos sagrados, las doctrinas, los dogmas y las jerarquías eclesiales.

Una atención personalizada y holística -aquella que abarca las dimensiones de Conciencia, Espiritualidad y Contexto-, continúa impulsando la progresiva aceptación de tipos de atención antes llamados  Eutanasia, que una vez reguladas debidamente por las instancias médicas y legales reciben mejor el nombre Morir Dignamente o Muerte Digna.

No sobra reiterar que actualmente en Colombia hay insuficiente información y capacitación en los aspectos relacionados con Morir Dignamente. Cuando la haya, y estamos aportando en ese sentido, los enfermos y familiares que desconocen todos los laberintos médicos y legales del tema, podrán encontrar finalmente que su solicitud de Eutanasia, formulada con ese término tan conocido, admirado y vilipendiado, puede ser atendida debidamente por el médico que domine la temática compleja y la manera de ligar conveniente la solicitud con los esquemas de Muerte Digna actualmente disponibles.

En síntesis, puede continuarse con el esfuerzo de ubicar la normatividad legal a nivel de una ley marco específico sobre Morir Dignamente, para complementar las sentencias de la Corte Constitucional y las Resoluciones del Ministerio de Salud.

  Entre tanto,  tener muy en cuenta que con las herramientas disponibles las solicitudes de los enfermos y familiares pueden tener, sin excepción, una debida respuesta bajo el paradigma de la Muerte Digna.

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En el esquema titulado “Batalla Histórica Eutanasia versus Muerte Digna, hacia la integración” reiteramos las ideas anteriormente expuestas, bajo una mirada en el tiempo.

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En el esquema titulado “Batalla Histórica Eutanasia versus Muerte Digna, hacia la integración” reiteramos las ideas anteriormente expuestas, bajo una mirada en el tiempo.

La Eutanasia y el Suicidio surgen antes de nuestra era, cuando la medicina científica no existía, como una manera cultural y lógica de poner término al sufrimiento intratable e  insoportable. A través de los siglos tiene tres picos:

 El primero, es combatido eficazmente por la trilogía conformada por la Medicina, el Derecho y la Religión. En consecuencia, presenta un descenso. Cuando la medicina alcanza un nivel estacionario en su desarrollo, en un contexto de guerras, renacimiento del Humanismo e Ilustración, retorna la Eutanasia con un segundo pico.  Pico que es controlado por el impresionante desarrollo de la medicina científica y su respaldo en el Derecho y la Religión.

En la segunda mitad del siglo XX, la Medicina Científica alcanza un magnífico desarrollo pero  exagera su celo de mantener la vida a ultranza. Adolece de dogmatismo, encierro disciplinar y sesgo de interés racional y económico, todo lo cual conduce a la exageración y encarnizamiento terapéutico, englobado en el término Distanasia.

Por fortuna, como resultado de un proceso de reflexión y de realismo, en los Estados Unidos de Norteamérica emerge el paradigma de la Muerte Digna. Que no es otra cosa que el inicio y desarrollo de un dialogo fecundo que desemboca en la regulación progresiva de la antes despreciada Eutanasia y la transformación de sus variedades  en un nuevo paradigma, la Muerte Digna.